Buff, qué cosas me preguntas. Ni que yo fuera un experto. Todo lo contrario, más bien. Seguro que hay mucha gente por ahí que tiene a tu disposición explicaciones paso a paso, análisis detallados de cuestiones técnicas o incluso cuestionarios para que puedas ajustar tu enfoque de marketing (a quién te diriges, cuál es tu propuesta de valor, cómo puedes optimizar tu SEO) . Al fin y al cabo, antes de empezar hay muchas cosas que considerar, ¿no? La cosa debe tener su misterio. De todas formas, ya que te has molestado en preguntarme, trataré de responderte.

Quizás —y solo quizás— el secreto de empezar tu blog es que no hay ningún secreto: das un paso. Ya está. Vaya cosa, me dirás, eso ya lo sabía antes de preguntar. Claro. Pero de eso se trata, ¿no? Ya lo sabías y no has empezado. Tranquilo, eso le pasa hasta a los mejores. Y a los peores. Vamos, que nos pasa a todos. Yo tampoco había empezado, hasta ahora. Y de repente he dado un paso. Hasta lo he dado frente a ti y todo. Aquí está.

¿Y después de ese paso? Bueno, la verdad es que responder a eso ya sería tentar a la suerte, entraríamos en un territorio que yo no he explorado. Pero tampoco hace ningún daño teorizar, ¿no? Así que allá va…

Después das otro paso.

Casi puedo ver tu cara… Sí, sí, ya sé, soy el capitán de las obviedades, pero es que a menudo queremos buscar secretos, consejos y atajos que nos lleven a donde un simple paso ya nos hubiera llevado. Así que, ¿qué hacemos luego? Pues damos otro, y otro, y otro más. Entonces verás que todo el vértigo desaparece, porque lo que en realidad nos pasaba es que estábamos acojonados, demasiado asustados de empezar. Pero ya no. Si no me acompañas, te vas a quedar solo. Yo ya estoy en movimiento. He empezado. Puede que me tambalee, que me equivoque, que pise charcos, pero el hito de empezar ya ha quedado atrás.

Pruébalo. Si no hoy, algún día. Te lo recomiendo. Es una sensación catártica, dar ese primer paso. Si lo haces no tardarás en preguntarte por qué no lo diste antes. Total, era un paso, no hacía falta mitificarlo: dar demasiada importancia a las cosas termina por estropearlas. Algunos lo llaman parálisis por análisis pero, sinceramente, creo que no hace falta darle demasiadas vueltas. Lo importante es emprender la marcha. Ya iremos viendo lo que necesitamos por el camino, corregiremos el rumbo, mejoraremos la técnica con la que caminamos. En definitiva: aprenderemos. Pensar demasiado siempre nos dará la oportunidad de reconsiderar el viaje, de quedarnos parados, pero este viaje que emprendemos juntos solo puede terminar si hemos tenido la valentía de empezarlo.

Ven conmigo, anímate, no es para tanto, la linea de meta ya no queda tan lejos cuando emprendes el camino. Dar un paso no es nada, pero lo es todo.

Imagen: Un paso por detrás